Desde hace algún tiempo, los especialistas en Nutrición y Psiquiatría están advirtiendo de la aparición de desórdenes relacionados con la alimentación y que tienen una gran diferencia con los problemas clásicos que hasta el momento conocíamos, como son la obesidad, la anorexia nerviosa o la bulimia. Estos nuevos trastornos de la conducta alimentaria tienen características especiales que los diferencian de manera considerable con los ya comentados.

Un estudio publicado por el Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona, y que lleva por título “Controversia sobre los trastornos alimentarios”, realiza una amplia panorámica sobre este tema en el capítulo “No todo es anorexia y bulimia”. En este estudio se explica que estos trastornos de la conducta alimentaria, cada vez más frecuentes, tienen un origen que está muy claro: el culto a la salud y al cuerpo que se da en la actualidad, acompañado por un canon estético alejado de la realidad que conduce a las personas a modificar, o como mínimo modular, los hábitos alimentarios.

Los nuevos trastornos de la conducta alimentaria

Suele tratarse de desórdenes que se clasifican como “subdiagnosticados”, esto es, que para el individuo pasan totalmente inadvertidos, ya que no tienen episodios diarios identificables socialmente. Por eso señalan, que cuando llegan a la consulta de los especialistas médicos, hay personas que pueden encontrarse ya en una fase complicada. Está claro que todos ellos conllevan un desequilibrio psicológico, que aunque no sean alteraciones importantes, es necesario corregir lo antes posible para que no deriven en problemas más graves de salud.

  • Ortorexia: como comentábamos hace poco, se trata de uno de los trastornos de la conducta alimentaria más moderno. Consiste en la permanente obsesión por la comida sana. Las personas que la sufren comienzan a seguir estrictas dietas con fuertes restricciones de alimentos. Suele tener una preocupación excesiva por todo lo que comen, pasan una gran parte del día planificando su dieta hasta el punto de convertirse en una obsesión y no dudan en mostrarse su orgullo en público por hacerlo. Suele darse en personas que ya tenían un comportamiento obsesivo-compulsivo.
  • Vigorexia: las personas que lo sufren se obsesionan de tal manera por su estado físico que puede llegar hasta niveles patológicos. Suelen tener una visión distorsionada de ellos mismos, al verse débiles. Las personas que sufren estos trastornos de la conducta alimentaria suelen acompañar del desmedido ejercicio físico con una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos, incluso con el consumo de sustancias como esteroides y anabolizantes con el fin de aumentar la masa muscular.
  • Permarexia: la persona piensa que todo lo que come engorda, lo que le lleva a probar diferentes dietas, muchas de ellas de las conocidas como ‘dietas milagro’, por lo poco saludables que son. Dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, muchos piensas que es el paso previo a la anorexia. Están expuestos al conocido como ‘efecto rebote’, en el que tras seguir una dieta se acaba ganando más peso del que pierde.
  • Bulimarexia: proceso en que se alternan situaciones de hiperactividad y negación a comer, propio de la anorexia, con atracones y purgas, clásico de la bulimia. Las más afectadas suelen ser mujeres jóvenes, que pueden sufrir sequedad en la piel, trastornos hormonales o cardiopatías.
  • Potomanía: se trata del deseo frecuente de beber líquidos en grandes cantidades de forma compulsiva, también se puede denominar polidipsia psicológica. Un indicativo puede ser el de superar los 4 litros de líquidos diarios, y se puede tratar con diuréticos para controlar la posible hipoglucemia. Como vemos, los trastornos de la conducta alimentaria también afectan a la ingesta de líquidos.
  • Ebriorexia o drunkorexia: tendencia que se puede dar entre adolescentes. Los que sufren estos trastornos de la conducta alimentaria restringen la ingesta de alimentos para así compensar el consumo de calorías que les proporcionan las bebidas alcohólicas. Suele compensar con alimentación poco saludable como dulces, snacks energéticos o patatas fritas de bolsa. Están bien enterados de la cantidad de calorías que contienen los alimentos y las bebidas.
  • Síndrome del comedor nocturno: se caracteriza por la ingesta durante la noche de más del 25% del total de calorías que se deben tomar a diario. Provoca ansiedad, tensión a la hora de dormir, o anorexia matutina. Se debe efectuar un importante control sobre los alimentos y los horarios.

Estos son solo algunos de los trastornos de la conducta alimentaria de los que están comenzando a aflorar. Tenemos que intentar que el ritmo de vida actual no esté reñido con las buenas pautas alimentarias e intentar huir de los modelos estéticos impuestos por la sociedad. Si leyendo estos trastornos de la conducta alimentaria te has sentido indentificado/a con algo, te recomendamos que acudas cuanto antes a la consulta de un profesional sanitario.

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