En el embarazo el cuerpo de la mujer sufre numerosos cambios, entre ellos, en su suelo pélvico. Esto puede derivar, a que sumado al peso adicional que supone albergar una nueva vida en el vientre, y la presión que ejerce el propio bebé, la vejiga se descontrole un poco.

Los músculos del suelo pélvico son los encargados de sostener tanto el útero, como la matriz, la vejiga y el recto, ayudando a mantener cerrada la uretra.

En la web Womenshealth.gov explican que en ciertas ocasiones la posición de la vejiga y de la uretra pueden cambiar por la colocación del pequeño. Como bien sabréis, en muchos partos vaginales se tiene que recurrir a la episiotomía, que debilita los músculos que controlan la vejiga.

Después del parto, generalmente, la incontinencia derivada del deterioro del suelo pélvico desaparece por sí sola. Pero, los expertos recomiendan que, si este problema sigue presente tras los 6 meses posteriores a haber dado a luz, es fundamental acudir al médico.

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Claves para cuidar el suelo pélvico

Existen tres aspectos fundamentales que hay que tener en cuenta para que el suelo pélvico se mantenga en plena forma durante el embarazo. La fisioterapeuta Laura Rojas las explica en Ensuelofirme.com:

  • Contrae y relaja los músculos del suelo pélvico: Para llevar a cabo este ejercicio es necesario coger aire y expulsarlo, porque así estaremos cerrando los esfínteres. Como explica la profesional, es algo parecido a cortar la orina cuando estamos en el baño.
  • Tomar conciencia del suelo pélvico: Para esto es realmente útil una pelota de fitball, aunque si no dispones de una, también puedes emplear una toalla enrollada.

Cuando nos sentamos sobre ella, estamos aumentando el contacto con la superficie del suelo pélvico. Es importante sentir las cuatro superficies óseas sobre las que estás sentada. Para ello muévete hacia delante, detrás, derecha e izquierda.

  • Activar el transverso: El transverso es un músculo del abdomen, muy importante para que los ejercicios de Kegel sean efectivos. Es importante que actúe de faja real del cuerpo, disminuyendo el perímetro de la cintura, y manteniendo el centro de gravedad para sostener el peso sin hacernos daño en el suelo pélvico.

Para activarlo, es necesario tumbarse en una posición en la que no quepa la mano, pero que tampoco apoyemos las lumbares por completo. Cuando ya tengas la posición, respira normalmente, pensando que el ombligo va hacia dentro y hacia arriba. En el caso del embarazo, puedes hacer como que abrazas a tu bebé.

Cuidados básicos del suelo pélvico en el embarazo

Estos ejercicios de los que os hemos hablado anteriormente os serán muy útiles, pero es importante tener en cuenta también esta serie de aspectos:

  • Ten una vida activa: tu cuerpo te lo agradecerá enormemente.
  • Revisa tu postura: Es fundamental evitar lesiones y prevenir futuras durante la gestación.
  • Acude a un especialista: Así podrá evaluar el estado de tu suelo pélvico y te indicará qué necesitas exactamente para mantenerlo fuerte.
  • Lleva una alimentación sana y equilibrada: Esto principalmente es porque cuanto más peso cojas, más se deteriorará tu suelo pélvico.
  • No practiques deportes de impacto, como correr, el aeróbic, o el tenis. Otras alternativas más convenientes según los médicos especialistas son la natación, la bicicleta o la elíptica.
  • Realiza masajes perianales, porque son muy útiles a la hora de evitar desgarros y episiotomías cuando llegue el momento del parto.

No olvidéis que siempre hay que consultar con el médico, ya que será vuestro mejor consejero.

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