¿Alguna vez tras una comida te has sentido con gases? ¿Sientes hinchazón, pero no sabes a que se puede deber? Muchas veces sufrimos ciertos dolores físicos que resultan muy molestos, pero que no somos capaces de identificar, o incluso erróneamente relacionamos con alguna copiosa comida. Puede que esté relacionada con la comida, pero no por la cantidad ingerida, sino porque sin saberlo suframos alguna intolerancia alimentaria.

Intolerancia alimentaria no es alergia

Lo primero que hay que hacer es diferenciar de forma correcta entre la intolerancia alimentaria y la alergia alimentaria. Como vimos en un artículo anterior en Farmacias.com, estas dos patologías, aunque se pueden llegar a parecer, son bastante distintas. El origen de las alergias se debe a un fallo inmune, mientras que la intolerancia alimentaria se relaciona con un problema metabólico.

Otro aspecto que las diferencia, de forma evidente, es el tiempo de reacción. Mientras que los síntomas de la alergia comienzan a ser visibles en apenas unos segundos o minutos, los de la intolerancia alimentaria se manifiestan de una forma mucho más lenta, pudiendo notar los síntomas más fuertes incluso al día siguiente. Y, por último, el tratamiento que necesita cada patología es distinto. Mientras que en la intolerancia alimentaria se incluyen pequeñas cantidades en la alimentación, en la alergia hay que eliminar por completo ese alimento de la dieta, ya que algunos son muy peligrosos para la salud.

Síntomas de la intolerancia alimentaria

Aunque no se pueden considerar de especial gravedad, es cierto que los síntomas que puede provocar la intolerancia alimentaria son bastante molestos. Los problemas gastrointestinales son aquellos que pueden producir diarrea, gases, estreñimiento o el síndrome del colon irritable. Pero también la piel se puede ver afectada por la intolerancia alimentaria, pudiendo aparecer acné, psoriasis o urticaria.

En el aspecto neurológico también puede afectar, se pueden sufrir migrañas, mareos o dolores de cabeza de forma recurrente. Este tipo de dolencias suelen ser las que motivan el surgimiento de otras de carácter más psicológicas, como pueden ser la ansiedad o la fatiga. Y para terminar con los síntomas más frecuentes de la intolerancia alimentaria, se puede producir inflamación de articulaciones. Aunque estos son la gran mayoría de los síntomas producidos, no se deberían de dar a la vez. Lo normal es que aparezca uno o, como mucho, dos de estos síntomas por la intolerancia alimentaria.

¿Cómo saber si tengo una intolerancia alimentaria?

Si crees que sufres alguno de los síntomas que hemos descrito antes debido a la intolerancia alimentaria, existen dos maneras en las que puedes descubrir por tu cuenta si son debido a esta circunstancia. Vamos a ver cuáles son:

  1. Lleva un diario en el que anotes todo aquello que comes en una parte, y en la otra los síntomas que aparecen en las horas siguientes. Si de repente empiezas a sufrir gases o fuertes dolores de cabeza, revisa lo que has comido en los últimos días para ver si se trata de una intolerancia alimentaria. Busca algún alimento que hayas consumido en grandes cantidades y deja de incluirlo en tu dieta. Si los síntomas desaparecen, ya tienes un “ganador”.
  2. Comienza una dieta restrictiva, o lo que es lo mismo, que solo contenga alimentos que sepas con seguridad que en raras ocasiones provocan reacciones. Luego, y de manera progresiva, ve incluyendo nuevos alimentos a la dieta para comprobar si se produce algún síntoma relacionado con la intolerancia alimentaria. Es importante no retirar ninguno de los alimentos de la dieta durante un periodo largo de tiempo para aproximarte al “alimento sospechoso”.

Aun así, debes saber que por muy rigurosa que sea tu investigación será bastante difícil detectar el causante, ya que los síntomas no aparecen de forma inmediata cuando consumimos el posible causante de la intolerancia alimentaria.

Los alimentos que más se suelen relacionar con la intolerancia alimentaria con los frutos secos, aditivos, lácteos, huevos, legumbres, mariscos, cereales o frutas, por su alto contenido en fructosa. Desde Farmacias.com te recordamos que, aunque trates de detectar de forma autónoma la intolerancia alimentaria, es importante que consultes con un especialista, ya sea un nutricionista para ayudarte o un médico.


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